27 /Febrero/2008

LAS BASURAS SON UNA MINA

Casi casi, como una mina de diamantes.

Yo debo de tener algo parecido al síndrome de Diógenes, porque tal que paso por la calle y veo algún objeto depositado junto al contenedor de las basuras… no me puedo resistir, y ahí que me veis cogiendo lo que sea que el destino me haya deparado. Arriba con ello, y p’a casa. ¿Y el coraje que me da cuando no puedo recogerlo, por ser demasiado pesado, muy voluminoso, ir de paso a otra parte…?

Y es que la gente tira (tiramos) de todo, y cosas muchas veces muy aprovechables. Porque lo mío es Diógenes y Des-Diógenes, que también soy de tirar muchas cosas que no me sirven (y que, estoy segura, otros recogerán para sus propias colecciones de tesoros).

Pues este fin de semana ha sido de los productivos. Vean, vean…

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Lo reconozco: está un poco asquerosillo, pero eso se soluciona con una buena limpieza y mucha lejía. También tiene la pintura descascarillada y más bien desvaída, aunque en la foto ha salido bastante favorecido. Cosa bien fácil de solucionar con unos cuantos botes de pintura. Y en cuanto ponga la “operación limpieza y maquillaje” en marcha, va a quedar como nuevo.
Tengo que pensar en ponerle un nombre (admito sugerencias), para que mis nietos puedan considerarlo uno más de la familia, y seguro que se darán muchos “paseos” montados en él. O en ella; que tal vez cuando lo pinte lo dejo más en yegua que en caballo. Finalizado el retoque estético, volveré a poner foto.
Tengo también recogido de las basuras, un triciclo de juguete, que no es tan aprovechable como el caballo, pero que… ¡es tan mono!… que lo tengo de adorno, y otro día pondré la foto, que ahora no tengo a mano ninguna.
Así que ya sabéis: cuando paséis junto a los contenedores de basura, aunque no sea un lugar del todo agraciado, en vez de mirar hacia otra parte abrid bien los ojos, que seguramente encontraréis ahí un tesoro.