20 /Mayo/2006

EL CAFÉ… ESE OSCURO OBJETO DE DESEO

Por mi reciente cumpleaños (que se acerca peligrosamente al seis, jeje), me han regalado una preciosa cafetera. Véase:

De lo más moderna, color verde pistacho, con un sistema de funcionamiento facilísimo y que se limpia sola (bueno… casi, casi sola; má bien es que se mancha poco). Y para que sepáis más del sistema, podéis entrar en la página de Nespresso, que explica como va todo el asunto. Club de socios y todo tienen. Muchas variedades de café (porque no se puede comprar cualquier café, ni el café en cualquier sitio, no) para ir probando y demás. De momento tengo que hacer una degustación continuada para decidir si voy a seguir comprando el Capriccio, el Arpeggio, el Ristretto o el Finezzo (así, en italiano, seguro que son todos buenísimos).

Ya me he «afiliado» al club, y en cuanto se me terminen las cápsulas de café, podré hacer mi pedido que me enviarán a casa. Como una reina, ¡oiga!

Claro que me está entrando una duda: no sé si me han regalado una cafetera, o me estoy haciendo adicta a una secta… :-)))