No sé quién decía aquello de que nunca se está demasiado delgada, ni se tienen demasiados armarios en una casa (o algo parecido, vamos). Y cuando se suspira por tener un vestidor de esos enormes, y hay que conformarse con un par armaritos de IKEA… pues que la cosa no cuadra. Y cuando llega el fresquillo, de repente (o sea:como siempre); como si no fuera lo mismo todos los años, que un lunes te mueres de calor y el martes nos cae medio cielo en forma de granizada, pues eso, que hay que rescatar chaquetas, chubasqueros, zapatos de lluvia… y guardar lo veraniego, las sandalias, las camisetas…
Bueno, pues el mejor consejo que se puede dar en estos casos, es: NO LO GUARDES… ¡TÍRALO!
Entonces, los armarios se agrandan, el espacio se expande, como el universo… porque, ¿el universo se expande, ¿verdad? Pues mira, ahora me ha entrado una duda existencial que no me va a dejar dormir, porque si el universo no se expande y mis armarios sí, dentro de poco no van a caber en el universo, y entonces, ¿dónde voy a poner yo todo el sitio que me va a sobrar en los armarios? Lo dejo, lo dejo, porque esto se va pareciendo a una película de ciencia ficción…