30 /Junio/2005

LOS PÁJAROS


No es la película de miedo, aunque algo de miedo sí que dan esas bandadas de gaviotas. Que están ahí mismito, al lado de los peatones que atraviesan el puente. Y es que hay un hombre que todos los días, hacia el atardecer, se asoma al pretil y les arroja comida. Comida que previamente rebusca en las basuras. (Vamos, ¡un asquito!).

Y como los animales son tan listos, pues ahí se ponen, un ratito antes, a esperar el rancho.

La pregunta es: ¿y si un día no viene ese presunto «benefactor»? ¿Atacarán a los viandantes a fin de suministrarse de su ración diaria de comida?

Seguro que Hitchcok estaría encantado ante el espectáculo, pero a mí, francamente, no me dejó nada tranquila.