Pues mira que lleva algunos meses, y yo sin enterarme. Ahí se demuestra lo mucho que alterno y la intensa vida social que llevo. La cosa es que tenemos un restaurante asiático en Donostia, y nada menos que en el lujoso Hotel María Cristina. Que en cuanto que tenga un día tonto, me voy a probar sus guisos. Porque lo de la cocina vasca está estupendamente, pero que no se le hacen ascos por aquí a cualquier otra que tenga su calidad. La cosa es que no tiene demasiada publicidad exterior ni nada, ni farolillos rojos ni dragones dorados (eso no queda nada fisno); no vaya a ser que se entere Ibarretxe y lo cierren por no ser ni vasco ni vasca…
21 /Enero/2005