Yo soy ama de casa (porque al final, a todo el mundo le toca), pero tengo que reconocer que ejerzo poco, mal y a regañadientes. O sea, que no es lo mío. Y por pura solidaridad, va este post dedicado a la sufrida clase marujil, lo mismo marujila que marujilo, porque con eso de la modernidad, y que las mujeres ya no nos quedamos con la pata quebrada y en casa (¡menos mal!), pues que todo el mundo ha de cargar con el peso de eso que llamamos las «tareas del hogar» .
O sea que os brindo una ayuda inestimable porque en este sitio podéis descubrir las claves de esos símbolos cabalísticos que figuran en todas las prendas de confección, y de los que estoy seguraNADIE conoce el significado. Y, claro, así pasa luego lo que pasa: de pronto, sin saber el motivo, TODA la colada (no…, la piña colada es otra cosa) aparece de color rosa fresa. Otro día, aquel jersey taaaaan mono que me compré en las rebajas del mes pasado, se ha ENCOGIDO unas ocho tallas, y a saber por qué. O la suela de la plancha HA ADQUIRIDO una capa de pelusilla color verde oliva, después de haber planchado unos pantalones megafashion. Son cosas que pasan hasta en las mejores familias.
Y después de tener la casa bien arreglada y limpia; la ropa lavá y planchá, y la comidita hecha, entrad aquí, que tenéis una página que lleva uno de esos que vive solo y tiene que buscarse la vida. Hay algunas contribuciones muy interesantes…